viernes, 19 de octubre de 2007

Mapoma 2005, mi primer maratón (por ACG)

Por qué

Como ya he comentado alguna vez, en mi caso Mapoma 2005 empieza el 1 de agosto de 2.003, pero quizá la explicación desde tan lejos aburriría a los lectores sobremanera, por lo que me centraré en las últimas 17 semanas.

Pero antes del rollo, el reconocimiento a Ana, la mujer de Jordi, que en el aeropuerto de Barajas, camino de Nueva York, despertó mi interés por el maratón. Se iba a ver a Jordi, que celebraba su 40 cumpleaños corriendo allí. En aquel momento pensé que yo los cumplía al año siguiente, y que correr el maratón sería una buena prueba para volver a sentir las sensaciones de conseguir un objetivo que te propones.

La preparación

Todo empezó, gracias a la tabla de Glover que Inaaacio adaptó a nuestras circunstancias, un 28 de diciembre de 2.004. Había que empezar haciendo unos 30 km a la semana, y además en 3 días estaba la San Silvestre. Yo estaba bastante bien de forma y la corrí con Luis, que en aquel momento no lo estaba tanto. De todas maneras acabamos bastante bien, siendo lo más destacable la micción de Luis en la Puerta de Alcalá, casi salpicando a unas señoras que animaban. Por aquel entonces Luis acababa de cambiar de trabajo y con ello había bajado el ritmo de entrenamientos. El Mapoma sólo le serviría de entrenamiento para el objetivo real que era Nueva York.

Enero y Febrero fueron meses de preparación intensa, entre semana siempre por la mañana, las más de las veces en Valdelatas con Ignacio y Luis, entre 7:30 y 7:45. Empezabamos de noche, con temperaturas que alcanzaron los 7 grados bajo cero. Sin embargo, al no tener lesiones todo iba bien, me encontraba como un toro, y terminaba las semanas con más kilómetros de los presupuestados.

Nuestra primera competición fue la 1ª Clásica de Navafría, carrera de orientación y media maratón y un poco más, donde Cami empezó a poner las cosas en su sitio, sacando al segundo un cuarto de hora. Como siempre salí más rápido de lo que me correspondía, y me costó llegar, sobre todo después de coronar el puerto de primera categoría a 2 km de la meta. Como anécdota más destacable resaltaría el pedazo de bajada que hizo Luis, después de estar muerto en la subida, y el sprint de Inaacio sonriendo como si fuese de paseo. Pero por encima de todo estuvo la organización del evento, la paliza que se dieron Cami y Ander en la señalización, y la comida de hermandad posterior en Torrecaballeros.

Seguimos entrenando hasta la segunda carrera, el 6 de marzo, la del agua. 10 km más o menos cuesta abajo que hice en la estratosférica marca de 41:52. Pero quizás aquí es donde empieza mi declive, ya que desde ese día comienzan las pequeñas lesiones. Que si un dolor en el periosto, que si al modificar la plantilla se me hace una bursitis, en fin lo de siempre. Eso hace que los entrenamientos no sean tan fluidos, por lo que el volumen de kilómetros empieza a caer por debajo de lo presupuestado.

Lo mejor de marzo son los entrenamientos en el Retiro a mediodía, casi siempre con Luis y con Cami. Allí hacemos cuestas, series y rodajes. Luis sigue convencido de que el maratón hay que correrlo en 4:30 de salida, aunque cada semana es más ambicioso y le va recortando unos minutillos al objetivo.

El siguiente evento deportivo es la media universitaria, única que hasta el momento ha reunido a todos los miembros del 40’ Running Club, con la sección Sanfeliuense al completo. También hacemos una buena marca, (1:36), aunque las sensaciones no son tan buenas, creo que debido a las sentadillas de la prueba de esfuerzo del viernes. Es otra lección, no hacer sentadillas cuando no estás acostumbrado, un par de días antes de una carrera, que luego tienes agujetas. Pero bueno, todo el mundo acaba con mejor marca, e incluso Adela termina una vuelta, así que todos encantados.

Un par de semanas más tarde toca devolver visita, y Cami y yo nos vamos a la Cursa dels Bombers. Después de una cena-espectáculo magníficamente organizada por nuestros anfitriones, nos calzamos los borceguíes el domingo. Mucho ambiente, y me voy con el globo de 40 minutos, al que le aguanto hasta el km 4. Después he de bajar el ritmo para que el corazón no se me salga por la boca. Jordí se ha tenido que retirar por un esguince de tobillo. Cuando nos lo enseña nadie da un duro porque pueda correr el siguiente domingo en Rótterdam, pero por supuesto no se lo decimos. Guillermo se empieza a concentrar en que correrá sólo.

El siguiente fin de semana es la media de Madrid. Ultima prueba antes del maratón, en la que salimos a controlar pulsaciones. Acabamos todos encantados, ya que hemos ido a los ritmos pensados y sin problemas para correr más de la media. Ya no queda nada, un par de semanas y se acabó. Ese día es el maratón de Rótterdam y Jordi no solo ha empezado, sino acabado en 4:20. Llegan las espeluznantes crónicas sobre el tío del mazo, que en mi caso enfrían los ánimos subidos después de la media. 18 minutos para 2km en el caso de Guillermo! A punto de convertirse en un delincuente por hambre!!! Pero ya tenemos los dos primeros maratonianos del 2005.

El Primer Maratón

Empieza como no puede ser de otra forma, con la creación del 40’s Running Club, la compra de las camisetas más horteras de la tienda, la serigrafía de Sorensen eventos, el lema de Hernan Polite aportado por Nacho, la redacción de los estatutos del Club, y los cientos de emails y horas que le hemos dedicado.

Sin duda hay que resaltar la paciencia de nuestras familias. 4 meses de soportar un enfermo mental en casa, que vive como un autista, preocupado sólo de su maratón. El que entrena por la noche porque desaparece de casa y el que entrena por la mañana porque a las 10 de la noche está muerto, no digamos los viernes y sábados. Luego están las dietas, los dolores, la ropa de deporte, y el cuidado de lesiones y ampollas. En fin, un lujo que nos ha permitido, y estoy seguro que hablo por boca de todos, terminar el maratón.

Pero a lo que vamos, que reconocimientos habrá al final. Una preparación de maratón que se precie no puede acabar sin una comida de pasta. La sección Valdelatas y alrededores la preparó el sábado 23 en Pasta Nostra (gracias Cami). Se hicieron tres grupos, los niños, que se portaron bastante bien, por un lado, a su bola. El equipo de fans, por otro, diseñando la estrategia del domingo y los puntos donde nos encontraríamos, y por otro los corredores, que no dieron la sorpresa y siguieron con la misma conversación que en los últimos 4 meses, que si voy a ir a este ritmo, que si voy a tomar glucosa, que si voy a desayunar esto o lo otro, en fin conversaciones de alto nivel.

Por fin llega el domingo. Duermo fatal, despertándome cada dos horas, y al final me levanto a las 6:15. Por primera vez he preparado todo la noche anterior, con crisis de última hora porque no encuentro los calcetines de doble capa (malditos calcetines por cierto, no los recomiendo), y se han acabado las tiritas y el compeed. Mi santa esposa revuelve en tres armarios y en la cesta de la ropa blanca a eso de las 1130 pm y termina encontrándolos.

Duchita de rigor y 1 litro de gatorade. Como 1 plátano a las 7:00. Me encuentro fenomenal. No me duele nada. Me tomo el “dopaje” de glutamina y aminoácidos a escondidas de Susana (me pilla, pero no me echa la bronca). Me monto en el coche para recoger a Cami y me entra un subidón. Pongo la radio a todo meter, y llegamos a casa Bañon, punto de encuentro tradicional. Empiezan a llegar los runners, Manolo y Ander, Luis y Nacho. Tradicional foto de familia, para lo cual paramos el primer coche que vemos (son las 8 de la madrugada de un domingo… resulta que es un amigo de Ander). El tío se debe quedar algo flipado, pero nos hace la foto. Nos vamos hacia el parking de Luis, al lado de la salida y llegada. Vamos bien, son las 815, y no hemos quedado con Alex hasta las 900 en el Palacio de Linares. Primera micción o meada del día en la cabina. Me toca una en la que un tío se ha dejado hasta el alma. Me alivio por lo menos un litro. Nos encontramos con Alex y nos vamos a la salida. Por supuesto Cami se ha ido hace un rato a colocarse con los keniatas. Nos colocamos bastante delante, empiezan los saltos de paracaidistas. Vuelve la incontinencia urinaria, y veo a Luis descargando en el Gatorade. Yo he cogido una botellita de 33 ml y la lleno entera (casi se desborda). Voy bien hidratado, es casi transparente. Tenemos el globo de 3:30 pegado a nosotros, y vemos el de 3:15 a 30 metros. Por ahí debe andar Cami.

Salimos juntos Nacho, Inaacio, Luis Alex y yo. No nos funciona el pulsómetro a ninguno, salvo a Nacho Cepeda, que lo tiene sin codificar, por lo que le dan unas 200 ppm. Primer km bien, con algo de piernas pesadas, pero bien. Hacia el km 2 o 3 me encuentro solo, y decido tirar para delante. En Plaza de Castilla (23 minutos) me acuerdo del truco de Inaaacio para que funcione el pulsometro, pararlo y volver a darle. Los cálculos de tiempos por km se complicarán a partir de entonces, pero son más importantes las pulsaciones. Cuando empieza a funcionar veo que voy a 165. Es decir, me he subido un montón sobre la previsión. Bajo bien por Bravo Murillo, a 150, y buen ritmo. Paso bien por los 10, y me encuentro a Teresa y a la madre de Ander en Pza de los Delfines dando saltos. Pedazo de cuñada que tiene Ander! Primer subidón de la carrera. En Ppe de Vergara están el primer punto de encuentro con la familia. Veo los globos y a los niños, voy sobrado y choco las manos de todos. Me emociono un poquito, pero con las gafas de sol no se nota. En el km 16 empiezo a pasarlo mal, no porque me encuentre mal, sino porque se me empieza a hacer larga la carrera. Subo por Serrano ya no tan sobrado, y al final veo a Miri, ofreciendo todo tipo de avituallamiento (se me queda en la retina que debe tener unas 50 barritas de glucosa). En Sagasta me encuentro con los padres de Inaaacio, por sorpresa, no sabía que fuesen a ir. Bajando por Fuencarral se me revienta una ampolla en el pie derecho, el bueno. Justo en Sol me adelanta el globo de 3:45, pero paso más o menos bien, gracias al ambientazo que hay. La subida de Ventura Rodríguez (km 22) y Princesa se me atraganta un montón. Se me han disparado las pulsaciones, aunque voy casi a trote cochinero, y empiezan los primeros pensamientos de andar. Enfilamos hacia la universitaria, donde sé que están otra vez los animadores, así que eso me da fuerzas para llegar corriendo. Paso por delante de ellos ya sin tanto cachondeo (por mi parte), En el km 26 paro por primera vez a andar y me tomo la glucosa que llevaba simplemente como seguro. Antes del 27, en un bucle veo a Inaaaacio, Nacho y a Luis, a los que debo sacar más menos 1.500 metros. Bajando la universitaria me acuerdo de Jordi y Guillermo, ya que hacemos la primera subida de la media universitaria, pero al revés, de bajada. La verdad es que sí que tenía pendiente. Paso por INEF, y me acuerdo de la crónica de Alex. No yo no voy bien, ya he andado tres veces y no voy a mejorar. Pienso que me quedan 14 km, y que va a ser un calvario. Alterno correr con andar, y seguramente me equivoco, ya que corro demasiado deprisa en lugar de ir al trote. Los 2 km antes de la Casa de Campo ya pienso en que ojalá me cojan los de atrás lo antes posible, como aliciente hasta el km 33, en Ppe Pio, donde están los animadores. No me cojen hasta casi el final de la Casa de Campo, e Inaaaacio me pasa como un obus. Nacho, que va con él, se queda conmigo (gracias eternas, Nacho), y empezamos a andar. En Casa Mingo corremos un poquito y andamos, así hasta Ppe Pio. No había tomado más que la glucosa en universitaria y otra que me dio Nacho, pero en esa parada me pongo ciego. Aquarius, una barrita de cereales, agua, en fin un empacho. Veo a mi hermano y a su novia que nos dan ánimos, pero en ese momento ya nos ha pegado el del mazo con todo y no podemos ni siquiera intentar correr, así que nada de paseo hasta el final. Nacho (una máquina) calcula que Ander y Manolo nos pasarán en el 38. Luis nos pasa en el 36. Nos alegramos un montón de que se haya recuperado. A mi me cuesta incluso seguir el ritmo de Nacho andando, no porque me duela nada, sino porque la cabeza le dice a las piernas que no vayan a más. En el cementerio de San Isidro me asalta incluso el temor de no llegar ni andando, y eso que no me duele nada especialmente!!!. En el 38 le pregunto a Nacho cuanto podemos tardar en llegar (por cierto, Ander y Manolo nos han pasado fresquísimos hace nada) y me dice que a ese ritmo podemos tardar otra horita más, lo que nos pone al borde de las 5 horas. Nos pasa el del banderín de la Bripac a paso ligero. Por vergüenza torera nos ponemos a trotar un poquito, y desde ahí al final alternamos correr con andar. En el km 41 y un poquito decidimos intentar llegar hasta el final corriendo, e incluso en Recoletos adelantamos un montón de gente. Nos damos la mano y entramos en meta. Total 4:26:06.

Agradecimientos

Los haré por orden cronológico, ya que todos han sido igual de importantes:

A mi mujer por aguantarme y animarme en todo momento (bueno, salvo al final, y por ese instinto de madre que tienen las mujeres). La mejor elección de mi vida.

A mis hijos por preocuparse no vacilar en venir a animarme a todas las carreras, y hacerme sentir importante cuando acababa de entrenar.

A Luis e Inaaaacio, con los que de verdad empecé esta aventura, y que me han aguantado muchas horas. Con ellos y Cami he compartido la mayor parte de los entrenamientos, y la verdad es que ha sido una verdadera gozada. Lo he pasado como hacía años. Espero que sigamos preparando muchas carreras más.

A Jordí, y con él a Ana, ya que si no hubiese corrido en Nueva York muy posiblemente no se me habría ocurrido preparar un maratón. Además su ejemplo del tobillo también me ayudó mucho a terminar.

A Cami, como él dice, desde hace 26 años, por su tesón, por no desanimarse nunca y obligarme a sacar el máximo de mi en las carreras. También por haber hecho una marca tan asequible de superar en el siguiente maratón J

A Ander, por su punto de cordura en todo este follón, aunque sé que no será tu último maratón en este club. Ah, y gracias por la Clásica y por la serigrafía.

A Manolo por su eterno buen humor, desmitificando todos los gadchets que llevábamos encima.

A Nacho Cepeda, al último que conocí, en Valdelatas (te acuerdas de la tontería de sangre que llevaba en el tobillo?) Gracias a él acabé ayer en menos de 5 horas.

A Guillermo, por sus avisar de la existencia del tío del mazo. Si lo ves alguna vez más asegúrate por favor de que sufra un accidente. Ayer una vez que le atizó a Luis, entre Nacho y yo fuimos capaces de tenerle entretenido para que no pegase a nadie más del grupo.

Y por supuesto a ese maravilloso grupo de animadores que nos acompañaron durante toda la carrera, antes durante y después de la misma. No sabéis lo importante que habéis sido, sois, y seguro que seréis en el futuro.

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