viernes, 26 de octubre de 2007

Nueva York 2005 (ACG)

Queridos miembros del 40’s running club y amigos no runners,

Vaya pedazo de viaje que nos hemos pegado!!! Ocho parejas, siete días en torno al maratón, y sólo una bronca (la que me pegó, con toda la razón Susana por pirarme sin avisar!). La verdad es que es un lujo viajar con vosotros. Imaginad además que la próxima vez no viajamos condicionados por una carrera.

Paso a resumiros desde mi punto de vista el maratón de Nueva Cork.

Para mi se trataba de la culminación de un reto que me puse hace dos años. Correr un maratón cuando me costaba correr más de 15 minutos seguidos me parecía algo por lo que merecía la pena trabajar. Para ello contaba desde el principio con dos grandes aliados: la constancia de Inaaaacio y el entusiasmo de Luis. Sin ellos estoy seguro que no lo hubiese conseguido.

Y la verdad es que lo he pasado muy bien preparando esta carrera. Tan bien, que voy a seguir preparando maratones. Sé que esta fiebre ya ha contagiado a otros. Como es una fiebre sana, espero que los no corredores no sólo terminen entendiéndonos, sino incluso alguno uniéndose (esta mañana ya se ha liado mi hermano J).

Pues bien, cuando en 2.003 empecé a correr, mi primer objetivo era correr la San Silvestre (10km el 31 de diciembre). Tuve mi bautismo de fuego incluso antes, en el CSIC, el tercer domingo de octubre. Terminé en 56 minutos, con 177 pulsaciones de media, y andando. Los que llevaban corriendo unos meses más que yo acabaron en torno a los 50 minutos, pero mucho más enteros. Me di cuenta en ese momento que para correr 10 km tenía que entrenar más de un día a la semana, pero aún así no lo conseguí.

Llegó el 31 de Diciembre, y corrí la San Silvestre con Luis. Me acompañó todo el rato, y al final me dejó sólo, para que pudiese bajar en casi dos minutos mi marca. También acabé muy cansado, pero fui capaz de preparar los aperitivos de Nochevieja y aguantar más o menos despierto hasta las 2 de la mañana!

Seguía sin correr más que un día por semana (los sábados en Valdelatas), y nuestro siguiente objetivo era correr una media. Elegimos la de Madrid, y para ello nos preparamos corriendo la Media Universitaria, pero sólo dos de sus tres vueltas. Casi muero en el intento, pero me hice esos 14 km en 1:16. Al cabo de tres semanas fue la media de Madrid, en la que paré el crono en una estratosférica marca de 2:07, con la cara de hecho polvo que conocéis la mayoría de vosotros. Pero bueno, ya teníamos la primera media en la buchaca.

En la temporada de otoño repetí carreras, si bien bajando 8 minutos en ambas, y con mucho mejores sensaciones. Acabé CSIC en 49 minutos, y San Silvestre en 48, acompañando esta vez yo a Luis, que estaba un poco peor de forma. De hecho, yo había empezado ya a preparar Mapoma, según el libro de Inaaacio (18 semanas de preparación).

Y empezaron las clásicas, donde se incorporaron nuevos corredores a mi historia. El infatigable Cami, y los keniatas Ander y Manolo, además de otros muchos amigos de Ander. También corrió Alex, gracias a Dios con flato desde el primer km (J). La organización de Navafría resultó impecable, y los 21 km y un poco más de orientación fueron la primera carrera con confraternización posterior que tuvimos.

Después de Navafria, llegó la Carrera del Agua (6 de marzo, 10 km en Madrid, con desnivel a favor, donde corrí con Cami (que aún cojo hizo 44 min), con Pablito Cortacans (sin despeinarse 39 min), y yo me regalé un 41:52 que hasta hoy es marca personal en la distancia. Pero a partir de esta carrera empezaron los dolores, una periostitis en la pierna derecha que me molestó hasta Mapoma. Después, la Media Universitaria, esta vez entera, y con visita catalana (sección sanfeliuense representada por Jordi y por Guillermo), en 1:36, la media de Madrid, a la que se incorporaron Máte y Adela, y en la que Manolo descubrió el pulsómetro, la Carrera dels Bombers en la que Cami y yo devolvimos visita a la sección sanfeliuense, y por fin Mapoma, de la que ya escribimos ríos de tinta. Unas semanas antes se había incorporado el infatigable Nacho Cepeda, el cual rápidamente se convirtió en núcleo duro.

Tras Mapoma volvieron las clásicas. Duatlon de Cardeña, ganado por Cami, con Inaaaacio en segunda posición y yo en tercera (la verdad es que no competisteis ninguno más), y arrasado por Adela en categoría femenina, en la que no permitió siquiera que nadie quedase en segunda posición. Acuatlón de Santander, con reglas poco claras en la parte de la natación, y con la incorporación de Jon, Nekane, Manuel Chaure y Alejandro.

Y ya estábamos inmersos en la última parte de la preparación del reto: Nueva York estaba a menos de cuatro meses. Dimos un paso adelante y nos apuntamos a la Escuela del Corredor de R. Gavela. Inaaacio, Luis, Nacho Cepeda y yo. Un mes más tarde Máte se incorpora como regalo de cumpleaños. Se trataba de preparar Nueva York con el método de la revista Runners (4 días a la semana), y para mi la experiencia no ha podido ser mejor (bueno sí, si hubiese hecho un gran tiempo en NY…). Al empezar a correr en Oberon, me costaba mantener un rodaje de 40 minutos a 6 minutos el km. Mapoma me había dejado baldado, y mi cuerpo se negaba a reaccionar. Julio fue un mes muy caluroso, y los entrenamientos se hacían a 37 grados, aunque fuesen a las 7 de la tarde. Y ya no duraban 40 minutitos, sino que cada sesión era como mínimo de dos horas, con algunas de cerca de tres. Incluían estiramientos, pesas, abdominales y carrera. Poco a poco fui recuperando el tono, y a finales de julio ya me empezaba a encontrar bien. Entrenaba fuerte con Nacho, hasta que la pierna le volvió a pasar factura En Agosto pude entrenar muy bien, ya que el trabajo que me da de comer era mucho menos demanding y no me fui más que 10 días de Madrid para vigilar las obras de mi casa. Empezamos la recta final en Septiembre, con la carrera de San Martín de la Vega, en la que me quede cerca de mi record. A finales de septiembre la Meia Maratona de Portugal, que supuso un bajonazo para Luis, para Nacho y para mi, ya que no hicimos ni de cerca los tiempos que pensábamos, y acabamos con muy malas sensaciones. Calor y humedad fueron los factores. Nos resarcimos en Talavera, donde hicimos todos (menos Nacho, que no pudo venir) muy buenos tiempos, incluido Ander, que pasaba por allí. Reseñar la actuación de Cami, que a pesar de saber que iba a lesionarse corrió y, evidentemente, se lesionó.

Y ya estábamos en capilla para Nueva York! Sólo quedaban tres semanas, en las que la presión era por no lesionarse o enfermar. Recuerdo el día en el que íbamos a hacer el test de los dos seismiles. Me dolía todo: la fascitis, la periostitis, y me sentía muy débil por catarro. En cuanto hicimos el test, que nos salió a todos los que pudimos hacerlo muy bien (Nacho seguía entre algodones), se nos pasó el mal cuerpo.

No quedaba nada, ya estábamos equipados, con nuestras camisetas y forros polares de la Policia Nacional, y con las camisetas y chandals del Ayuntamiento. Los últimos días los dediqué especialmente a completar la apuesta que había lanzado para ayudar a Africa Directo, extorsionando a los amigos que no me habían contestado.

El viaje fue además estupendo. Primer día dedicado a compras, después de que Luis (lo dejo para otras crónicas, ya que yo no estuve en la cena) pronunciase la célebre frase del viaje. Descubrimiento de Luis Mora como comprador compulsivo, y en mi caso además como buen amigo, y de Alicia. Segundo día marcado por la visita a la expo y por el otro maratón musical (gracias Inaaacio), sábado de “relax”, con la gran carrera de la amistad y Adelita como representante española, y la mañana en la Niké town con Luis. Comida con los Comb, los Mora y sus amigos de NYC, y misa en Saint Patrick. Impresionante, nunca la había visto tan llena. La mayoría éramos runners, ya que en el sermón se hizo referencia a que la cuestión era “to run or not to run”. Después, a encerrarnos en el hotel, con parada comunitaria en el super de enfrente para comprar la cena y el desayuno.

Sobre la carrera ya he escrito en el otro email. Mi conclusión es que me volví a deshidratar, y me dicen que las fotos que salen en la página de ING atestiguan lo mal que lo pasé en los últimos km. No pude rebajar ni un minuto las 4 horas, a pesar de los 435 euros por minuto que llevaba para Africa Directo.

Pero en cuanto acabé ya estaba pensando en el próximo reto. Mapoma 2.006!!! No sé quien dijo que lo importante en un maratón no es correrlo (siendo importante). Lo importante es prepararlo. En mi caso os puedo asegurar que además de importante ha sido divertido, y que además me ha permitido reforzar algunas amistades que tenía un tanto abandonadas y descubrir otras. Es difícil hacer buenos amigos a determinadas edades (no olvidemos el nombre de nuestro club), pero yo he tenido la suerte de ponerme a preparar maratones.

Una última frase para nuestras compañeras de viaje (estrictu sensu y en sentido figurado). Vaya lujo! Sois las mejores. Imagino que hablo por boca de todos, cuando digo que no podíamos estar más orgulloso en la carrera. Vaya subidón que me dio veros en la tercera milla y en la ocho. No sabéis lo que os buscaba en la 18. En la 24 me dio pena que me vierais en el estado en el que me encontraba. Una pena que no me hubieseis visto unos metros más allá, donde me vieron Rafa y Silvia (muchísimas gracias a los dos!!!), ya que había conseguido arrancar a correr otra vez.

Bueno, lo dicho al principio. MUCHISIMAS GRACIAS a todos mis compañeros de viaje, que sois todos los mencionados y alguno más que seguro me dejo por ahí. Muchísimas gracias también a todos los que os preocupasteis el domingo 6 de noviembre por un grupo de amigos que nos fuimos a hacer las américas.

Ojalá podamos seguir preparando carreras juntos. Y no olvidéis que la carrera reina son los maratones!!!

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